Quesadilla ¿con queso o sin queso?

Por: Ricardo Bonilla

Entre los muchos debates de nuestra comunidad culinaria hay uno muy curioso, ¿la quesadilla debe o no tener queso? Pregunta trivial que merece su explicación para llevar una cuestión frívola a una lúcida e interesante.

La discusión sobre la quesadilla nació cuando un comentario sobre el tema fluyó en las redes sociales. Las pasiones se   porque la desinformación se apoderó del asunto.

Por ello es preciso entender los procesos culinarios, históricos e imaginarios sociales que confluyen en la quesadilla, para tener un panorama claro de sus diversos sentidos.

El “imaginario social” es un término acuñado por Cornelius Castoriadis. Este concepto se utiliza en las ciencias sociales para definir las representaciones colectivas que tienen las comunidades para relativizar la influencia de lo material sobre la vida social.

Este relativismo proviene de los procesos históricos y culturales que cada comunidad posee.

Pero entonces, ¿Qué nos dice la historia? ¿De dónde viene la palabra quesadilla? La historia nos señala que cuando los españoles arribaron a las tierras que hoy llamamos México, estos intentaron dar noticias a sus compatriotas sobre lo que observaban a su paso.  Utilizaron  para ello sus propias palabras y sus propios “imaginarios”. Así advirtieron que en algunas ocasiones los indígenas comían haciendo una especie de “quesada” o “empanada” rellena de varios guisos.

Notaban que tomaban una “torta” pequeña o “tortilla” para hacer una “quesada” pequeña o “quesadilla”. Cocinaban algo semejante a lo que ellos en su tierra natal acostumbraban hacer. Utilizaron esta palabra por parecerles la más adecuada en su momento.

En el norte de México, lo común es que la quesadilla lleve queso como único relleno debido a sus propios procesos culinarios. Por ello no extraña que sus comunidades generaran otro imaginario social sobre la quesadilla, donde el vínculo entre el ingrediente con su nombre es pleno. Es importante recalcar que en otros sitios fue diferente. Esto nos permite contestar prudentemente que una quesadilla puede llamarse correctamente así porque lleva queso, pero también es correcto llamarle así aunque no lo contenga, siempre y cuando tengamos en cuenta a los imaginarios sociales.