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Hacer tamales en familia

Desde niña, mi mamá me platicaba sobre las posadas que mi abuelita organizaba para sus cinco hijas, en donde era la tradición hacer tamales, aunque nunca me tocó cocinarlos con ella.

Comencé a preparar tamales durante el Diplomado de Cocina Mexicana de Ambrosía Centro Culinario junto con las Chefs Mary Celis y Margarita Carrillo, quienes me enseñaron a hacerlos y desde entonces, siempre lo disfruto.

 

            Para mí la preparación se torna a una cuestión comunitaria, es cuando más disfruto hacerlos. Hoy tengo la dicha de dar clases de tamales y sin importar el estilo que sea, gozo trabajar con los alumnos y escuchar mientras tanto las anécdotas y costumbres familiares de cada uno de ellos.

 

            Los mejores tamales que he comido, debo apuntar, son preparados por Germán, uno de mis alumnos de Ambrosía Centro Culinario y de la mamá de Chema, también alumno, que prepara tamales guatemaltecos. Aún más, descubrir que Citlamina, otra de mis alumnas, está profundizando en la investigación de los diferentes tipos de tamales que existen a lo largo y ancho de nuestro país. Me presentó hace unos días, tamales de sabores sorprendentes y desconocidos.

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Hoy, a petición de mis amigas, hicimos tamales por Zoom. No se imaginan cuánto se divirtieron escuchando los mitos y leyendas alrededor de los tamales y su elaboración. De hecho, existen más de mil variedades registradas.

 

Muchos de estos mitos y leyendas, datan de la época prehispánica y han permanecido hasta nuestros días, como:

 

  • Si una embarazada va a preparar tamales, deberá portar un listón rojo en la cintura.
  • A los tamales hay que cantarles o se encelan.
  • Si alguien llora o se enoja cuando se preparan, los tamales salen pintos, es decir, cocidos solamente en partes.
  • Si se abre la vaporera antes de tiempo, los tamales se pasman.
  • Si se tardan demasiado, hay que patear el bote de los tamales.

            Existen otros mitos más actuales y muy de cada familia, como decir que las monedas que se echan al bote, no son para que oigamos que todavía hay agua dentro, es para pagarle a los tamales y salgan buenos, esa fue novedad para mí. Otra, es que quien mete los tamales a la vaporera, debe vigilarlos para que no se salgan. Siempre se aprende algo en estas reuniones.

 

Hoy me sentí muy afortunada de poder reunirme con mis amigas y hacer tamales en familia.

Nota realizada por: Chef Guadalupe García De León Del Paso